Algunas de las múltiples versiones de este texto.
Un espacio para la búsqueda de la sabiduría perenne; un lugar de reflexión para mí y todos quienes lleguen aquí como una posta en su camino personal.


Preguntó el príncipe: ¿Habrá en el futuro, quien pueda aprender y seguir los preceptos del Tao de vida que usted ha escrito en estos pergaminos de bambú?
Contestó el maestro: Por favor, amable príncipe, no te preocupes por eso.
Muchas, muchísimas generaciones después, si aún existen buscadores del Tao, hallarán estas enseñanzas.
Hua Hu Ching

Comentario de José Miguel Tola

sábado, 17 de marzo de 2007

Sobre el Tao Te King es mucho lo que se puede escribir. Trataré de ordenar las cosas más superficiales. Lo otro, lo que emerge detrás de las palabras, pertenece a cada lector. No creo que yo, o cualquier otro, pueda hacer esta tarea. Por eso, esta edición no tiene notas ni algo de lo que puede considerarse serio. Cada hombre sólo puede aprender lo que desea saber: nada más.
El primer paso creo que consiste en explicar o desmenuzar el significado del título de la obra. El Tao está formado por la combinación de dos caracteres: Ch’o, que representaría un pie dando un paso, y Shou, a una cabeza. La unión de estos dos caracteres forma la palabra Tao, que ha sido traducida como sentido, razón, principio, ser absoluto, dios. Pero, verdaderamente, creo que es mejor atenerse al encanto que encierran las palabras sin traducción y mantener su hermetismo. Sin embargo, y para seguir con el juego, habrá que señalar que Se te puede interpretar como virtud, poder; y que King podría traducirse como libro, canon, clásico, biblia. Por último, diré que los tres vocablos juntos han llegado a ser traducidos como “Disertación referente al Justo Principio y su Acción”.
De todas formas, es conveniente señalar que el Tao es uno de los libros que plantea mayores problemas de traducción. El libro, que consta de más de cinco mil caracteres, ha llegado a nosotros de una manera de lo más heterodoxa. Por lo pronto, ninguno de los códices de la época conserva la misma cantidad de caracteres o, por lo menos, mantiene una uniformidad de orden. Aparte de esto, muchas de las versiones chinas existentes han sufrido un sinnúmero de alteraciones, tanto por la dificultad que ofrece la caligrafía china como por la necesidad de reemplazar los términos originales por otros con vigencia de época. A esto debe agregarse lo compacto, oscuro y enigmático que es el estilo del autor.
Muchas de las versiones circulantes presentan a la obra separada en dos partes: la primera hasta el capítulo 37, en donde se trataría de los principios filosóficos; la segunda comprendería lo referente a los problemas prácticos del hombre. Esta división probablemente se hizo basándose en el juicio de Szé Ma-Chien. En otras versiones, el Tao se halla dividido en 81 capítulos. En el original, la obra no presentaba divisiones, carecía de puntuación y no existía nada que hiciera rígida su ordenación.
Otra de las indicaciones que deben hacerse es que en su gramática no existían sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios, tiempos o conjugaciones, tampoco declinaciones. Fácil es de imaginar que si las traducciones no distan del original, sólo es posible a la gracia de alguna de nuestras divinidades.

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