Algunas de las múltiples versiones de este texto.
Un espacio para la búsqueda de la sabiduría perenne; un lugar de reflexión para mí y todos quienes lleguen aquí como una posta en su camino personal.


Preguntó el príncipe: ¿Habrá en el futuro, quien pueda aprender y seguir los preceptos del Tao de vida que usted ha escrito en estos pergaminos de bambú?
Contestó el maestro: Por favor, amable príncipe, no te preocupes por eso.
Muchas, muchísimas generaciones después, si aún existen buscadores del Tao, hallarán estas enseñanzas.
Hua Hu Ching

Capítulo I - S. Mitchell

viernes, 20 de abril de 2007

Con esta entrada comienzo a publicar una versión más, la de Stephen Mitchell, que me está pareciendo muy buena. Confieso que aún no terminé de leerla, así que espero que lo que comenzó bien termine igual o mejor.

El Tao del que puede hablarse
no es el Tao eterno.
El nombre que puede nombrarse
no es el Nombre eterno.

Lo eternamente real es innombrable.
El nombre es el origen
de todas las cosas particulares.

Libre de deseo, comprendes el misterio.
Atrapado en el deseo, sólo ves sus manifestaciones.

Y, sin embargo, misterio y manifestaciones
brotan todos de la misma fuente.
A esta fuente se le llama oscuridad.

Oscuridad de oscuridades;
he aquí la puerta a toda comprensión.

1 comentarios:

Carlos dijo...
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