Algunas de las múltiples versiones de este texto.
Un espacio para la búsqueda de la sabiduría perenne; un lugar de reflexión para mí y todos quienes lleguen aquí como una posta en su camino personal.


Preguntó el príncipe: ¿Habrá en el futuro, quien pueda aprender y seguir los preceptos del Tao de vida que usted ha escrito en estos pergaminos de bambú?
Contestó el maestro: Por favor, amable príncipe, no te preocupes por eso.
Muchas, muchísimas generaciones después, si aún existen buscadores del Tao, hallarán estas enseñanzas.
Hua Hu Ching

Capítulo VIII

martes, 26 de junio de 2007

Fácil por naturaleza

La auténtica bondad
es como agua.
El agua es buena
para todo.
No compite.

Va directa
a los bajos lugares repugnantes,
y encuentra su camino.

Para una casa,
lo bueno es el terreno nivelado.
En el pensar,
la profundidad es buena.
Lo bueno del dar es la magnanimidad;
del hablar, la honradez;
del gobierno, el orden.
Lo bueno del trabajo es la pericia,
y de la acción, la oportunidad.

Nada de competir,
nada por tanto de culpas.

Nota: a lo largo de todo este libro corre un arroyo de agua clara, de poema en poema, desgastando lo indestructible, abriéndose camino y rodeando todo lo que obstruye el paso. Buena agua potable.

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